Un intenso ciclón extratropical golpeó durante la noche del viernes a varias localidades de la Costa Atlántica y dejó un escenario complicado marcado por fuertes vientos, lluvias persistentes y un oleaje extremo que provocó inundaciones y destrozos.

Las zonas más afectadas fueron las comprendidas entre Mar del Plata y Necochea, donde se registraron olas de hasta siete metros de altura. El temporal obligó a implementar restricciones preventivas en los puertos y a suspender actividades marítimas por cuestiones de seguridad.

En Mar del Plata, el Consorcio Regional Portuario conformó un “comité de emergencias” junto a Prefectura Naval y se limitó de manera total la actividad en el puerto: se cerraron las dos escolleras, la norte y la sur. Y no solo eso: además le solicitaron a los clubes náuticos la suspensión total de actividades deportivas y a los armadores el refuerzo de amarras.

Desde este jueves que la lluvia no para. Durante casi todo el viernes se sostuvo, pero alrededor de las 21 comenzó el fuerte viento a decir presente y el oleaje empezó a ser protagonista: las olas tuvieron una altura de más de tres metros de altura.

A raíz de esto, varias calles y viviendas en distintos sectores del partido resultaron afectadas al punto de que se produjeron rescates de personas atrapadas dentro de sus vehículos, algunos de los cuales estuvieron a punto de quedar completamente cubiertos por el agua.

En Necochea, el panorama luce más grave. Los vientos pasadas las 21, se incrementaron de manera muy violenta. Las ráfagas fueron de entre 80 y 85 kilómetros por hora y las autoridades debieron cerrar la Ruta 288 por estar inundada e intransitable. También tuvieron que clausurar la zona de la escollera.

En algunos sectores de Monte Hermoso el agua se metió dos cuadras hacia adentro y la luz estuvo cortada en gran parte de la ciudad. El temporal había arrancado el jueves con lluvia, pero este viernes por la noche, el fuerte viento es lo que predominó en esa zona de la Costa Atlántica. La localidad debió suspender las clases durante este viernes y el pronóstico indica que el alerta naranja, al igual que el resto de la Costa continuará al menos hasta este sábado pasado el mediodía.

En Pinamar el panorama es muy similar. La zona norte presentó calles anegadas y con actividad paralizada. También hubo reportes de una gran cantidad de árboles caídos en gran parte de la ciudad. En tanto, en Miramar durante la noche, las ráfagas de viento se intensificaron a más de 70 kilómetros por hora.

Por otro lado, el Municipio de Bahía Blanca informó que el pico máximo de la pleamar ya fue superado sin que se registraran incidentes en la ciudad ni en las zonas costeras bajo seguimiento. Según los reportes técnicos difundidos durante la madrugada de este sábado, los niveles se encuentran actualmente estabilizados y se prevé que comiencen a descender de forma paulatina en las próximas horas, en consonancia con una mejora sostenida de las condiciones climáticas.

Para este sábado, el nivel de alerta fue reducido de naranja a amarillo, lo que representaría una disminución del riesgo y un escenario más favorable para el resto de la jornada al sur de la provincia bonaerense. Asimismo, se destacó que la situación se mantuvo bajo control y que no se reportaron daños ni familias evacuadas.

Sin embargo, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) advirtió que aún seguirá activa la alerta naranja por vientos, combinada con una alerta amarilla por lluvias, en las localidades costeras de Pinamar, Villa Gesell, Mar del Plata, Miramar, Lobería, Necochea, San Cayetano y Tres Arroyos.

“Se esperan fenómenos meteorológicos peligrosos para la sociedad, la vida, los bienes y el medio ambiente”, alertaron al señalar que el período de mayor intensidad se daría entre la madrugada y mañana del sábado. Asimismo, informaron que los vientos podrían alcanzar velocidades de entre 50 y 70 km/h, mientras quelas ráfagas superarían los 90 km/h.