El Gobierno reconoció oficialmente el fallecimiento de un joven de 24 años durante un operativo de seguridad para despejar bloqueos.
La situación en Bolivia continúa escalando y sumó un episodio que agravó todavía más el clima político y social. Luego de varias horas de incertidumbre y versiones contradictorias, el Gobierno terminó aceptando que un manifestante murió durante los operativos desplegados para liberar rutas tomadas por protestas.
La víctima tenía 24 años y falleció en medio de los enfrentamientos registrados cerca de La Paz, donde en los últimos días se multiplicaron los bloqueos, las movilizaciones y los choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad. En un comienzo, las autoridades evitaron hablar de víctimas fatales, hasta hace algunas horas.
La noticia generó un impacto inmediato porque, según trascendió, el certificado de defunción señaló como causa de muerte un disparo de arma de fuego. Ese dato encendió todavía más la polémica alrededor del accionar policial y de los procedimientos utilizados durante la represión de las protestas.
Desde el Ejecutivo boliviano insistieron en que las fuerzas desplegadas tenían la orden de no usar armas letales ni proyectiles de goma. Sin embargo, el caso abrió una nueva ola de cuestionamientos y reclamos de distintos sectores que exigen una investigación para esclarecer lo sucedido.
Las protestas en Bolivia llevan semanas creciendo y tienen como trasfondo una combinación de crisis económica, malestar social y enfrentamientos políticos. Organizaciones campesinas, sindicales e indígenas vienen realizando cortes de rutas y movilizaciones contra el gobierno de Rodrigo Paz, mientras el oficialismo denuncia intentos de desestabilización.
Durante los últimos días, la tensión aumentó todavía más luego de que el Gobierno decidiera avanzar con operativos para despejar accesos estratégicos y recuperar la circulación en distintas zonas del país.
Las escenas de violencia comenzaron a viralizarse rápidamente: gases lacrimógenos, corridas, piedrazos y enfrentamientos en varios puntos del territorio boliviano. En ese contexto, la confirmación de una víctima fatal terminó marcando un momento especialmente sensible dentro de una crisis que parece lejos de encontrar una salida rápida.