El retraso en la reversión del gasoducto que debe traer el fluido desde Vaca Muerta complica la provisión a las industrias del NOA.
Empresarios de Tucumán y Salta encendieron las alarmas por el impacto que podría generar en el Norte Grande la aplicación de la Resolución 66/2026 y la demora en la finalización de la reversión del Gasoducto Norte. El sector advirtió sobre posibles restricciones en el suministro de gas durante el invierno, fuertes aumentos de costos y un escenario que amenaza la continuidad de la actividad industrial y el empleo en la región.
La preocupación se profundizó luego de que se oficializara la eliminación del programa “Transport.Ar Producción Nacional”, creado en 2022, junto con la rescisión de contratos de transporte sobre el Gasoducto Perito Pascasio Moreno (GPM), ex Néstor Kirchner. Según los empresarios, la medida apunta a reconfigurar el sistema energético para privilegiar los nuevos flujos de gas desde el sur hacia el norte, en un contexto en el que la cuenca norte aporta apenas el 20% de su capacidad histórica.
Desde Tucumán, la empresaria Catalina Rocchia Ferro advirtió que el principal problema no es solamente la disponibilidad del recurso, sino el costo que tendría abastecerse con Gas Natural Licuado importado. Según explicó, los barcos regasificadores que llegarían al país ofrecerían gas a valores superiores a los 27 dólares por millón de BTU, una cifra que calificó como imposible de afrontar para la industria regional.
La empresaria remarcó además la desigualdad tarifaria respecto del Área Metropolitana de Buenos Aires. “No puede ser que los porteños paguen un gas de dos o tres dólares y nosotros tengamos que afrontar costos de 27 dólares. Así quedamos totalmente fuera de competencia”, cuestionó.
La inquietud también se trasladó a Salta. El vicepresidente de la Unión Industrial salteña y titular de Cerámica Salteña, Julio Fazio, sostuvo que mientras desde el Gobierno nacional se habla de “superávit energético”, la situación en el norte argentino es completamente distinta.
El dirigente señaló que las industrias salteñas deben competir en condiciones desfavorables frente a fábricas radicadas en Buenos Aires o Córdoba, donde el gas cuesta cerca de tres dólares por millón de BTU. “Si nosotros tenemos que pagar 27 dólares, directamente tenemos que cerrar”, alertó.
Fazio atribuyó el problema a la falta de infraestructura para transportar el gas de Vaca Muerta hacia el Norte Grande durante los períodos de alta demanda. Según explicó, el cuello de botella está vinculado a la ausencia de plantas compresoras y a obras inconclusas sobre el sistema de transporte.
En ese contexto, indicó que las empresas atraviesan actualmente la renegociación de contratos de abastecimiento de gas —que se pactan de mayo a abril— en medio de un escenario de incertidumbre que ya lleva entre 45 y 60 días. “La industria necesita previsibilidad y así se hace muy difícil producir”, sostuvo.
El empresario insistió en que el país hoy tiene disponibilidad de gas, pero carece de capacidad suficiente para trasladarlo hacia el norte. Según afirmó, las obras necesarias para completar la reversión del Gasoducto Norte aún no están finalizadas.
La demora en esa infraestructura tendrá además un fuerte impacto fiscal. De acuerdo con estimaciones oficiales, el Estado deberá desembolsar unos USD 1.200 millones durante este invierno para importar GNL, el doble de lo gastado el año pasado.
Los cálculos indican que finalizar la reversión completa del gasoducto demandaría alrededor de USD 740 millones, aunque permitiría ahorrar entre USD 1.000 y USD 2.000 millones anuales al reducir las importaciones de combustible.
Mientras tanto, Argentina ya debió recurrir nuevamente a compras de emergencia de gas boliviano para evitar cortes en la generación térmica del norte del país, ante la imposibilidad de transportar suficiente gas neuquino hacia esa región.
La situación motivó además un reclamo formal del Gobierno tucumano. El ministro de Economía y Producción, Daniel Abad, elevó una nota a la Secretaría de Energía de la Nación, conducida por María Carmen Tettamanti, advirtiendo que la aplicación de la Resolución 66/2026 podría provocar una fuerte reducción de la capacidad firme de transporte para las industrias del NOA durante el invierno de 2026.
En el documento, el funcionario sostuvo que esa situación afectaría de manera directa la producción, el empleo, el cumplimiento de compromisos comerciales y la competitividad regional. Además, pidió revisar la normativa para garantizar suministro sin restricciones y precios compatibles con la realidad productiva del norte argentino.
Por su parte, el gobernador Osvaldo Jaldo confirmó que viajará a Buenos Aires para reunirse con autoridades nacionales del área energética ante la preocupación creciente por el abastecimiento.
El mandatario remarcó que la prioridad es asegurar primero el suministro domiciliario y luego el funcionamiento industrial. “Si la industria no funciona por falta de gas, se pierden puestos de trabajo y jornales”, advirtió.
Jaldo aclaró además que no interpreta el problema como una discriminación regional, sino como consecuencia directa de una obra de infraestructura que todavía permanece inconclusa: la reversión total del Gasoducto Norte.
Mientras desde el Gobierno nacional sostienen que la Resolución 66/2026 apunta a redistribuir el sistema para hacerlo más eficiente sin afectar el abastecimiento, los industriales del NOA sostienen que la realidad podría ser distinta. Según advierten, temperaturas invernales de entre 8 y 10 grados podrían convertirse en el punto crítico que obligue a restringir el suministro a las industrias.
En paralelo, los buques regasificadores que definirán el margen operativo del sistema energético tienen prevista su llegada entre junio y agosto, mientras en el sector privado crece la preocupación por el impacto económico y productivo de la crisis.