El descenso de la temperatura puede afectar de forma diferente a cada animal. Aprender a reconocer cuándo está incómodo o expuesto a riesgos es clave para su cuidado
Durante las jornadas más crudas del otoño, cuando el termómetro desciende y el viento recorre las calles, una inquietud cobra fuerza entre quienes comparten su vida con perros: ¿es necesario abrigarlos o su propio pelaje resulta suficiente? La respuesta, lejos de ser universal, abre un abanico de matices donde intervienen la raza, la edad y el estado de salud de cada animal.
Cuándo es recomendable usar abrigo para perros:
Veterinarios con experiencia coinciden en un punto clave: el abrigo no es imprescindible para todos, pero hay grupos que lo necesitan tanto como una buena alimentación o un refugio seco.
Así lo afirma la red de hospitales veterinarios VCA Hospitals, con sede en Estados Unidos, que identifica a los perros de talla pequeña, pelaje corto, cachorros y ejemplares mayores como los más vulnerables al frío, sobre todo cuando la temperatura desciende por debajo de los 7°C. El panorama se complica en presencia de nieve, ráfagas persistentes o humedad ambiental, factores capaces de desencadenar cuadros de hipotermia.
Los especialistas advierten que temblores, quejidos y una negativa a moverse son señales de alarma que no deben subestimarse. En ese escenario, la recomendación es concreta: vestirlos con un abrigo puede marcar la diferencia entre el bienestar y la exposición a riesgos innecesarios.